LENGUA Y LITERATURA

“En cuestiones de cultura y saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da”, A. Machado

16 de diciembre, Día de la Lectura en Andalucía

Posted by purijurado en diciembre 17, 2009

Las evaluaciones me han hecho llegar con retraso a la cita anual de este blog con el Día de la Lectura en Andalucía. No obstante, más vale tarde que nunca…

Dejo el enlace a la alocución ciudadana por la lectura, centrada este año en la importancia de las primeras experiencias textuales.

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“Admiro a los escritores que son capaces de cifrar en una sola novela el compromiso, la condición humana y la identidad de su país, su continente o su planeta; pero sólo envidio a quienes nos seducen textualmente y nos mantienen en vela hasta que la mañana nos arrasa, deslumbrados y felices”, F. Iwasaki.

 

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“La primera experiencia textual es más esencial y memorable que la otra

j.

La alocución ciudadana de Fernando Iwasaki me ha hecho recordar mi primera experiencia textual.

Precedida por la lectura de muchísimos cuentos e historias infantiles tradicionales (Andersen, adaptaciones de Iriarte y Samaniego…), llegó la primera novela a mi vida. Con solo siete u ocho años, cayó en mis manos Nacida en domingo. Con ese título, la obra ya me tenía ganada. Yo nací en domingo. Sus primeras líneas me atraparon y ya no pude abandonar su lectura.

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.“Soy una niña con buena estrella. Porque nací un domingo y los niños que nacen en domingo tienen siempre mucha suerte, eso he oído decir”

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No la leería solo una vez. Fueron varias las relecturas durante aquellos años. Pero ya de adulta  no me he atrevido a adentrarme en ella de nuevo, por si pierde el encanto…

Cuando cursaba 5º de EGB, inauguraron un lugar mágico, encantador y con el que establecería un fuerte vínculo que se mantiene hasta hoy: la Biblioteca Municipal de mi pueblo. ¡Cuántas horas, cuántos préstamos, cuántas conversaciones…!

A partir de aquel momento, se abría ante mí un mundo de posibilidades lectoras. No sé qué libro juvenil quedó en ella que no leyera.

Y llegó el momento de dar un pasito más sin ser consciente de ello.  Una prima algo mayor que yo, que ya estaba en el instituto, leía por aquel entonces La familia de Pascual Duarte. Y allá que me embarqué en su lectura… Tendría unos diez u once años y recuerdo con cariño este contacto iniciático.

A partir de este momento, las lecturas que recomendaban a mi prima eran heredadas por mí: Los cuentos de Eva Luna, Rebeldes, Réquiem por un campesino español...

Y no sé cómo descubrí a Miguel Delibes. Solo sé que un verano de aquellos, cuando aún estaba en EGB, leí El camino, La sombra del ciprés es alargada, La hoja roja, El príncipe destronado…

Así llegué a 1º de BUP y, gracias a que estaba habituada a leer este tipo de literatura, pude afrontar sin dificultad la primera lectura obligatoria del curso: La zanja, de Alfonso Grosso. No me imagino a los alumnos de 3º de ESO actuales leyendo esta novela. A mí me gustó bastante.

En aquellos años se estudiaba Literatura, independiente de la materia de Lengua. Había más tiempo para dedicarle a las obras y a los autores. Más tiempo para disfrutar, para deleitarnos con la lectura de textos, para entregarnos a (o que nos entregaran) las letras. Algún día hablaré de quienes se volcaron en que aprendiéramos y amáramos la literatura. Pero ese es tema de otro artículo.

En esos años, continuaba leyendo. Pero recuerdo como un hito la lectura de El Quijote en el verano de tránsito entre 3º de BUP y COU. Aquel curso teníamos esta obra como lectura recomendada, pero siempre me costó mucho leer aquello que era impuesto. Aprobé leyendo los fragmentos más destacados y seleccionados por el profesor; y en verano, libremente, me entregué a la obra magistral de Cervantes. La lectura de las dos partes ocupó todo aquel verano, pero disfruté con cada una de las aventuras de Don Quijote y Sancho. He releído la obra en varias ocasiones más, pero este primer encuentro con ella sería especial. Y este fue el fragmento que más me emocionó:

Cuando don Quijote ya se ha acostado, el cura le pide a la sobrina las llaves del aposento, y entran todos los conspiradores: el ama, la sobrina, el cura, y el barbero.  Al encontrar que la biblioteca contiene más de 100 volúmenes, la sobrina dice que deben quemar todos, pero el cura quiere que busquen por todo el cuarto los libros que valgan la pena salvar.  El primero que encuentran es Amadís de Gaula, el dicho primer libro de caballerías.  Deciden dejar que viva.  Los demás salen del modo siguiente: Amadís de Gaula sobrevive; Las Sergas de Esplandían, que trata del hijo de Amadís, va por la ventana a iniciar el rimero (montón) de libros; Don Olivante de Laura (porque todos los libros del autor son inverosímiles); Florismarte de Hircania, El caballero Platir, El caballero de la Cruz… todos los tiran al fuego después de una pequeña conversación sobre el contenido del libro; Palmerín de Inglaterra puede sobrevivir porque el autor fue rey de Portugal; Don Belianís y sus aventuras, ya mencionado en el 1er capítulo, van al fuego; Historia del famoso caballero Tirante el Blanco es el último libro de caballerías que sobrevive el proceso de seleccionar, porque al cura le parece el mejor libro de todo el mundo; y deciden mirar los títulos de los otros libros antes de decidir si sobreviven:de los demás, solamente sobreviven La primera parte de la Diana enamorada, de Gil Polo, porque es autor conocido, La Galatea, de Miguel de Cervantes y Saavedra porque el cura conoce al autor, y tres libros de poesía: La Araucana, La Austríada, y El Monserrato.  Con solamente unos libros más para inspeccionar, los gritos de don Quijote les interrumpen al cura y al barbero.  Sin verlos, tiran unos libros («que, sin duda, debían de estar entre los que quedaban») de Luis de Ávila, al fuego.

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Llegaron COU y sus lecturas; y aquel verano, después de Selectividad, surgió otra gran revelación. Cuántas emociones y cuánta magia desprendían las páginas de Cien años de soledad. Su final, el más impactante que haya leído jamás:

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…estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”

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Después de ella, más García Márquez y Buero Vallejo y Lorca y más Delibes… En adelante, tantos más que sería complicado resumir en este texto. Además, se alejan de la primera experiencia textual, aunque considero que siempre es primera experiencia el encuentro con una obra concreta, sea cual sea su autor, sea cual sea el contacto previo que con su literatura haya existido.

Termino, como comencé, con las palabras de Iwasaki:

Ha transcurrido mucho tiempo desde entonces y los libros que me han encantado son mumerosos, pero si tuviera que elegir sólo cinco… ¡no podría!

k

 


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